Que tus emociones no te gobiernen!

No dejes que tus emociones gobiernen tu vida.
Las emociones son un don de Dios; nos indican cómo estamos, pero no deben dictar la verdad ni las decisiones importantes. Si les cedemos el control, empiezan a decidir por nosotros aquello que corresponde a la sabiduría y a la obediencia.
La Escritura no nos manda seguir ciegamente lo que sentimos, sino a examinar el corazón. Jeremías 17:9 nos advierte que el corazón puede engañar, y Proverbios 3:5 nos anima a confiar en el Señor más que en nuestro propio entendimiento.
Habrá días en los que sentirás miedo aunque Dios sea tu refugio. Habrá momentos de culpa cuando Cristo ya te ha perdonado. Podrás sentirte solo cuando Él prometió que no te dejaría. Si conviertes tus emociones en la máxima autoridad, vivirás cambiando de rumbo según el ánimo del día.
La fe madura no niega lo que sientes; lo coloca bajo la guía de la verdad bíblica. Las emociones son buenas si sirven, pero son malos gobernantes.
“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.” — Proverbios 3:5