¡LA CONVERSION NO DEPENDE DEL BUEN TESTIMONIO DE LOS CRISTIANOS!

Si no crees por culpa del mal testimonio de un cristiano, el problema no es solo de él. Estás usando la falla de otro para justificar la tuya.

Y sí, duele. La Biblia no lo disculpa: «el nombre de Dios es blasfemado… por causa de vosotros» (Romanos 2:24). Pero deshonrar a Dios no es lo mismo que tener poder sobre lo que Dios hace en un corazón.

Mira a Lidia en Hechos 16. Escuchó a Pablo, sí. Pero el texto no dice que creyó porque Pablo predicaba bien. Dice que «el Señor abrió su corazón» (Hechos 16:14). El predicador plantó. Dios abrió.

Así que ese hipócrita de tu iglesia no le puede cerrar la puerta a nadie que Dios ya decidió abrir. Y tampoco el cristiano más ejemplar te la puede abrir si Dios no quiere.

Tu testimonio importa, y vas a responder por él. Pero deja de usarlo de excusa. El que abre corazones no eres tú, ni es el hipócrita de la banca de al lado.

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