JESUS NECESITO UN PABLO, PORQUE PEDRO NO TENIA LA PREPARACION NECESARIA!

Hechos 9:15 define la comisión de Pablo:

“Instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel”.

La tarea incluía tres ámbitos: el judaísmo, las naciones gentiles y las autoridades políticas. Para actuar en ellos no bastaba con haber recibido un llamado. Se necesitaba formación en la Ley, capacidad argumentativa, conocimiento de otras culturas, recursos lingüísticos y comprensión del sistema jurídico romano.

Pedro no reunía esa preparación.

Pedro había acompañado a Jesús y conocía directamente su enseñanza. Sin embargo, la convivencia con el maestro no eliminó sus limitaciones académicas, culturales ni personales.

Hechos 4:13 afirma que los integrantes del Sanedrín reconocieron que Pedro y Juan eran ἀγράμματοι καὶ ἰδιῶται, *agrámmatoi kaì idiôtai*. La expresión no necesariamente significa que fueran analfabetos. Indica que carecían de formación escribal y no pertenecían a los círculos especializados en la interpretación de la Ley.

Los evangelios también documentan dificultades que continuaron después de su llamado. En Mateo 16:16, Pedro reconoció que Jesús era el Mesías y recibió la confirmación de que ese conocimiento procedía del Padre. Poco después rechazó el anuncio de su muerte, por lo cual Jesús le dijo: “¡Quítate de delante de mí, Satanás!”.

Durante el arresto utilizó una espada mientras los discípulos todavía preguntaban si debían atacar. Luego negó tres veces conocer a Jesús. Estos episodios no anulan su llamado, pero demuestran que recibirlo no produjo automáticamente la comprensión ni el dominio necesarios para actuar correctamente.

La misma situación se observa en su relación con los gentiles. En Hechos 10 necesitó una visión repetida tres veces para comprender que no debía considerar impuro a ningún ser humano. Posteriormente, en Antioquía, dejó de comer con los gentiles por temor al grupo de la circuncisión. Gálatas 2:11-14 declara que Pablo lo confrontó públicamente porque su conducta era reprensible y había arrastrado a otros judíos, incluso a Bernabé.

Pedro había recibido la revelación sobre la incorporación de los gentiles, pero todavía podía retroceder ante la presión de los sectores judíos. Esa condición era incompatible con una comisión que exigía trabajar permanentemente entre comunidades gentiles y defender su inclusión.

¿QUÉ PREPARACIÓN TENÍA PABLO?

Hechos 22:3 informa que Pablo nació en Tarso, fue criado en Jerusalén y recibió formación a los pies de Gamaliel. Filipenses 3:5 lo identifica como “hebreo de hebreos” y, respecto de la Ley, fariseo.

Pablo conocía el judaísmo por formación, no solamente por pertenencia étnica. Podía argumentar con los intérpretes de la Ley, entrar en las sinagogas y utilizar las Escrituras dentro de las discusiones de su época.

Su nacimiento en Tarso también lo vinculaba con un ambiente helenístico. Hechos lo presenta hablando en griego con el comandante romano y dirigiéndose posteriormente a la multitud de Jerusalén en la lengua propia de los judíos. Podía cambiar de registro según la audiencia sin depender de intermediarios.

Además, era ciudadano romano de nacimiento. Hechos 22:25-29 registra que evitó ser azotado al preguntar si era legal aplicar ese castigo a un ciudadano romano que no había sido condenado. En Filipos exigió que los magistrados reconocieran públicamente la irregularidad cometida contra él. Posteriormente apeló al César y utilizó ese derecho para trasladar su causa a Roma.

Pablo conocía sus derechos, comprendía los procedimientos relacionados con su ciudadanía y sabía defenderse ante las autoridades.

Su capacidad para adaptarse a diferentes contextos también aparece en la exposición de Atenas. Pablo examinó las prácticas religiosas de la ciudad, partió de un altar que sus oyentes conocían y utilizó expresiones procedentes de su propio ambiente cultural. No abordó a una audiencia gentil como si estuviera hablando dentro de una sinagoga judía.

¿POR QUÉ OTRO APÓSTOL SI YA EXISTÍAN LOS DOCE?

“Los Doce” constituían un grupo relacionado con Israel. Por esa razón, el reemplazo de Judas debía ser alguien que hubiera acompañado a Jesús desde el bautismo de Juan y pudiera actuar como testigo de su resurrección. Matías cumplía esas condiciones.

El grupo ya estaba completo, pero la expansión hacia otros territorios requería una persona con capacidades distintas. La comisión determinó el perfil necesario para realizarla.

Pablo recibió un apostolado diferente, con un campo definido entre gentiles, gobernantes e israelitas.

¿PEDRO PODÍA HABER HECHO LO MISMO?

El Nuevo Testamento no presenta a Pedro argumentando, examinando religiones gentiles ni escribiendo a comunidades distribuidas por diferentes provincias del Imperio para resolver conflictos interculturales.

Su actuación se concentró principalmente en ambientes judíos. Incluso cuando entró en casa de Cornelio, necesitó una intervención previa que corrigiera sus restricciones culturales. Después de aquella experiencia todavía cedió en Antioquía ante la presión del grupo de la circuncisión.

Pablo estaba capacitado para actuar donde esas restricciones habrían limitado a Pedro. Podía hablar con judíos, gentiles, militares, magistrados, gobernadores y reyes. También podía defender teológicamente que judíos y gentiles formaban una misma comunidad sin exigir a estos últimos la adopción de la identidad judía.

LOS APÓSTOLES Y PABLO

Gálatas 1:11-17 afirma que Pablo no recibió su evangelio de los hombres ni subió inmediatamente a Jerusalén para ser instruido por quienes habían sido apóstoles antes que él. Cuando posteriormente presentó su enseñanza ante los dirigentes, declaró que ellos “nada nuevo” añadieron.

Esto no significa que Pablo permaneciera aislado. Se relacionó con Pedro, Santiago, Juan y las comunidades anteriores. Sin embargo, su comisión y el contenido que defendía entre los gentiles no procedían de una formación impartida por Pedro.

¿EL CONOCIMIENTO ENVANECE?

La frase “el conocimiento envanece”, tomada de 1 Corintios 8:1, se utiliza frecuentemente para desacreditar el estudio teológico. Ese uso ignora el asunto tratado en el capítulo.

Pablo estaba respondiendo al conflicto sobre los alimentos sacrificados a los ídolos. Algunos poseían conocimiento suficiente para comprender que un ídolo no tenía existencia real, pero utilizaban esa conclusión sin considerar el efecto de su conducta sobre otros miembros de la comunidad. El problema no era estudiar ni conocer; era emplear el conocimiento sin responsabilidad hacia los demás.

El autor de esa frase había sido formado bajo Gamaliel, conocía la Ley, comprendía el mundo gentil, utilizaba diferentes recursos argumentativos y sabía defender sus derechos como ciudadano romano. Presentarlo como opositor al estudio contradice su propio perfil.

En conclusión, la comisión de Pablo requería una preparación que Pedro no poseía. Pedro carecía de formación rabínica, presentaba dificultades para actuar fuera de determinadas estructuras judías y podía retroceder ante la presión de su propio grupo. Pablo reunía formación legal y religiosa, capacidad lingüística, ciudadanía romana, conocimiento cultural y recursos argumentativos adecuados para dirigirse a gentiles, gobernantes e israelitas.

El llamado no sustituye la preparación. “El conocimiento envanece” tampoco significa que estudiar sea perjudicial. El caso de Pablo demuestra que una comisión puede exigir conocimientos y capacidades específicas. Despreciar la capacitación no fortalece el llamado; limita su cumplimiento.